El tercer programa de la primera temporada radiofónica de ‘El Atril’ se emitió ayer miércoles 24 de febrero en Radio Puerto Emisora Municipal y estuvo dedicado a los cambios estructurales que en los últimos años se están produciendo en el orden internacional, los cuales se han acelerado como consecuencia de la pandemia.

En el segundo tramo del programa conversamos con Esteban Hernández, abogado, periodista, analista político y escritor. Es jefe de Opinión en el diario on line ‘El Confidencial’, la escrito cinco libros y ha colaborado en otros tres. El último de ellos, editado en 2020, se titula ‘Así empieza todo. La guerra oculta del siglo XXI’. Es una radiografía de los cambios estructurales que se están produciendo en el orden mundial. Pero, tanto en los temas internacionales como en los nacionales, cuando habla de política y cuando habla de economía, Hernández adopta siempre un enfoque estratégico poco común en los medios de comunicación españoles, llenos de comentaristas enfrascados en batallas partidistas. Por sus luces largas, por su capacidad de analizar la realidad de manera profunda, pero, a la vez, clara, hoy teníamos muchas ganas de hablar con el jefe de Opinión de El Confidencial.

Esteban Hernández, jefe de Opinión de El Confidencial nos habla de los que él llama cambios indetectados y de otras tendencias y fenómenos analizados en su mencionado libro ‘Así empieza todo. La guerra oculta del siglo XXI’.

Para terminar el programa, Diana Rubio, doctora en Comunicación y especialista en protocolo, nos cuenta cómo se organizan las cumbres internacionales y las visitas oficiales y de Estado.

Para escuchar esta segunda parte del programa es posible pinchar en este enlace.

Finalmente, compartimos la editorial sobre el tema con la que abrimos el programa:

La tan criticada expresión “nueva normalidad” define de modo acertado una realidad cotidiana que la pandemia ha cambiado radicalmente. Pese a la impaciencia de la sociedad, las medidas preventivas podrían extenderse durante años. Algunos de estos cambios quizás los mantengamos de modo voluntario para siempre. El ser humano no ha dejado de ser un mamífero y, como tal, será siempre vulnerable a los peligros de la naturaleza. Convendría salir de nuestra burbuja y asumir cuanto antes la necesidad de adoptar un modelo de crecimiento más sostenible y una forma de vida más sosegada.

La resistencia del cerebro humano al cambio no puede ocultar que el planeta está en constante evolución. El coronavirus no ha traído solo mascarillas y distancia social. También ha acelerado cambios económicos y tendencias como el teletrabajo que, poco a poco, estaban emergiendo. Ni Joseph Biden, ni la Comisión Europea van a resucitar las certezas del pasado con sus mantras sobre la globalización.

Pero donde hay crisis, hay oportunidades. Aferrarse a dogmas caducos o refugiarse en la nostalgia será el camino de quienes pierdan el tren de unos nuevos tiempos que serán propicios para quienes muestren capacidad de adaptación. Mientras mendigan dinero a Bruselas, España y sus vecinos del sur podrían aprovechar para replantearse su modelo productivo. Así, por ejemplo, no tendríamos que depender más de países lejanos para recibir respiradores y mascarillas.